Reconectar contigo misma - Teresa Numen
16353
post-template-default,single,single-post,postid-16353,single-format-standard,bridge-core-1.0.2,cookies-not-set,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1400,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-21.6,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

Reconectar contigo misma

Reconectar contigo misma

Astrológicamente el cielo anda bastante revuelto en el ámbito colectivo y tanto tú como yo formamos parte de esta gran familia que habita el planeta Tierra, por eso, si cada una de nosotras se va abriendo a las fuerzas transformacionales desde su propia matriz y ciclicidad, la fuerza de lo femenino será una realidad en este nuevo paradigma que se abre a nivel colectivo.

En la Luna Nueva en Cáncer de este mes de julio nos puede sumir en reacciones sobre exageradas, inestabilidad emocional entre las polaridades, ahora sí, ahora no, deseo de sentirnos amadas, unidas a otras personas y formar parte. 

Te invito a soltar expectativas, autoresponsabilizarte  de tus actos, alejándote de la simbiosis emocional con los otros para aprender a cuidarte y maternarte. En esta lunación te invito a crear tu propio ritual de purificación y re conexión con tus fuerzas ancestrales, tus dones físicos, emocionales y espirituales a través del agua, ya que la Luna Nueva acontece en el signo de Cáncer.

Propuesta de expresión creativa

Este ritual lo puedes hacer en la playa, en un río o si no te es posible, hazlo en un lugar donde puedas tomar contacto con el elemento agua para darte un baño.

Crea un altar personal a ti misma, con los objetos que te representen, igual si te gustan las cosas antiguas puedes poner una llave de una puerta antigua (aludiendo a la ancestralidad) como representación de los dones ancestrales que abren puertas. Puedes acompañarte con incienso y en el centro de tu altar una velita (ojo si estás en la naturaleza y el peligro de incendio, apela a tu responsabilidad)

Tómate unos minutos para cerrar los ojos, bajar y sentir tu cuerpo, lo puedes hacer en movimiento a través de la danza con alguna música que te inspire en este momento. Cuando sientas que estás más presente y disponible con la propuesta, te puedes sentar y dejas que lleguen las imágenes de tu infancia, déjate sorprender por ellas. Presta atención cómo te ves de niña, cuáles son las emociones que predominan, cómo te ves con mamá, cómo te mira, qué estáis haciendo…

Cuando lo sientas abre los ojos y tómate un ratito para escribir una carta a  mamá, la conozcas o no, esté en la vida o no. Es una carta que sólo tú leerás, así que siéntete libre de escribir todo aquello que has echado de menos en ella como madre y finalmente escribe también todo  lo que admiras de ella como madre. Guarda la carta en un sobre. En algunos párrafos más adelante te explicaré la segunda parte de esta propuesta.

Ahora, cierra nuevamente los ojos y  te invito a responderte estas preguntas:

¿Qué echabas de menos de mamá? ¿Qué fuera más cariñosa? ¿Qué te cuidara más?…

¿Qué admiras o admirabas de mamá?

¿En qué forma eso que admiras de mamá está en ti?

Por ejemplo si mamá se quedó viuda y sacó todos sus hijxs adelante y esto para ti tiene la cualidad de ser valiente… ¿Cómo reconoces la valentía en ti? O por el contrario no reconoces la valentía en ti y sientes un vacío donde “sientes el miedo a las responsabilidades por ejemplo”.

Cuando hayas terminado estas reflexiones, toma el baño e imagina que todas estas capas se disuelven o son arrastradas y acogidas por la medicina el agua para ser transformadas en energía fluida en beneficio de todas las implicadas. Termina con tu agradecimiento a tu ancestralidad.

Esta primera parte se hace con la Luna Nueva. Cuando llegue la Luna Llena (el Arquetipo de la Madre) prepara un espacio, con incienso o los elementos que te conecten con el recogimiento y dos sillas. Ubícalas una en frente de la otra, como si estuvieras hablando con otra persona. Siéntate en una  (recuerda tener la carta que escribiste a mamá en la Luna Nueva) Cierra los ojos e imagina que mamá está sentada delante de ti.  Lee la carta en voz alta. Cuando termines le dices “mama, tú eres la grande y yo la pequeña. No soy nadie para juzgar tu destino. Lo que me has dado ha sido suficiente. Ahora con ello, me hago cargo yo de mi propio destino.”  Te despides de mamá. Te levantas, quemas la carta  y dando un paseo, en el lugar que elijas, dejas volar libre las cenizas para que la energía que has movilizado encuentre el nuevo orden.

Numen

No hay comentarios

Escribe un comentario: