Abrazar los Arquetipos internos - Teresa Numen
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Abrazar los Arquetipos internos

Abrazar los Arquetipos internos

En algún lugar dentro de nosotras deseamos sentirnos plenas, completas y vitales. En busca de este remanso de bienestar, olvidamos que en este mundo dual, todo, absolutamente todo, tiene dos formas de manifestación, es decir, todo tiene sus luces y sus sombras.

Sin embargo, cuando tomamos la decisión de conocernos mejor, de iniciar un camino de desarrollo personal, muchas veces sin darnos cuenta, pasamos a excluir todo lo que no sea luminoso, lo que tenga “baja vibra” e incluso creemos que si no estamos en un estado Zen constante, es que estamos fracasando en el camino del crecimiento y desarrollo.

Pues para alivio de todas, esto no se ajusta a la realidad. Si observas a tú alrededor, todo se manifiesta de forma cíclica: el día da paso a la noche y la noche al día, la lozanía de una flor precede a los pétalos marchitos de su último aliento o el tórrido verano abre paso al viento gélido del otoño. De igual manera, la potencia de la ciclicidad habita en nuestro interior pugnando por tomar su lugar. Cuando la obviamos, vamos contra natura. Metafóricamente es como si insistiéramos en vivir en un tórrido verano eterno, un invierno perdurable o en cualquier estado inmutable que nos aleja inexorablemente de nuestra verdadera naturaleza cíclica y sus arquetipos.

Cuando tomamos consciencia de que el exterior es reflejo de nuestro interior, que formamos parte del ciclo eterno de vida-muerte-vida, nos damos cuenta que el camino hacia la completud pasa por la integración de toda nuestra naturaleza y vivencias sin excepción, es decir, pasa por  ABRAZAR – con mayúsculas – nuestros Arquetipos internos.

¿Qué significa  abrazar los arquetipos internos?

Abrirnos y estar disponible a  incluir y contener la vida cíclica que nos habita, a través de dejarnos atravesar por cada una de las cuatro mujeres que somos a lo largo del mes, es decir, conocer(nos) en la Doncella, nuestra primavera interior, que con su energía vital nos da la mano para iniciar el viaje hacia nuevos comienzos bajo el sol del amanecer, para seguir el camino a través del Arquetipo de la Madre, con su energía de verano interior, cálida y aplomada como el sol del medio día, que amorosa y contenedora nos abre al atardecer de la energía de la Chamana, que nos invita a soltar aquello que necesita ser liberado, preparándonos para un estado de conexión profunda, como lo hacen los árboles al soltar sus hojas en otoño y así adentrarnos en la oscuridad  del invierno, territorio de la Anciana, para abrirnos al recogimiento, a la intuición y propósito vital.

Incluye, contén, abraza el fluir de la vida en ti…vívete cíclica.

Numen

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