¿Para qué, o a qué, estás disponible? - Teresa Numen
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¿Para qué, o a qué, estás disponible?

¿Para qué, o a qué, estás disponible?

¿Te has preguntado alguna vez ¿Cómo es que a veces fluyes con la vida y otras parece que te atascas hasta con el aire que respiras?

 

Andes por donde andes, la vida continuará aconteciendo, pasará el tiempo, saldrá el sol y llegará la noche. Habrá encuentros afortunados, placenteros y otros con desconsuelos y retos. Transitarás caminos de curvas pronunciadas, que apenas te dejarán avanzar o caminos tan rectos, que podrás ver el horizonte como un gran infinito. Puede que te pierdas por uno de ellos y se te escapen los sueños como la arena entre los dedos o  te encuentres con la fuente universal infinita de posibilidades.

 

Camines por donde camines siempre habrá algo o alguien que te perturbe, que te haga reír o llorar. Habrá amigos que marchen sin mirar atrás y extraños a los que le brillará la mirada al encontrarte. Habrá días que agradecerás el haber abierto los ojos y habrán días que desearás no haberte levantado. Camines por donde camines llevas a cuestas tu mundo, tus miedos y tus certezas, tus creencias y tus dudas de todo. Pensarás que no has aprendido nada, que esto de vivir tendría que traer un manual o por el contrario, que todo lo que has vivido te ha dejado la enseñanza justa para dar el siguiente paso.

 

¿Para qué, o a qué, estoy disponible?

 

La vida puede ser un mar en calma o un océano embravecido, donde la marea sube o baja, donde las olas van y vienen, azotan y hunden o por el contrario, impulsan a la orilla. Sea como sea, las situaciones suceden porque estamos rodeadas de personas y cada una también tiene su mar en calma o su océano bravío, y reaccionan, se resisten o luchan por un día sin tormenta…

 

Sin embargo, cuando dejamos de resistimos a lo que hay, cuando estamos abiertas y disponibles a acoger el presente, en el aquí y ahora con lo que hay, dejamos de generar resistencia. La resistencia a tomar, a habitar la experiencia, a dejar que ésta nos atraviese. Porque la resistencia es una fuerza que impulsa en dirección contraria al flujo de la vida. Entonces nos enfadamos, perdemos el camino de vista, la vida se tiñe del color del disgusto, de la rabia y de la frustración. Los hombros nos pesan, la espalda nos duele, pateamos las piedras que se nos atraviesan como si ellas tuvieran la responsabilidad de cómo estamos viviendo lo que nos ha asaltado y perturbado.

 

¿Para qué estoy disponible?

 

A vaciar el equipaje de expectativas, de miedos, de creencias, de percepciones erróneas, de anhelos de posibles futuros, de juicios inflexibles y duros. Estoy disponible a mirar el “aquí y ahora” a los ojos, a darle espacio para que se exprese, a escuchar qué tiene a decir, sea un conflicto con la vecina o alguien que se cuela en la cola del supermercado o el que  toca el claxon porque juzga que tengo que ir más rápido. Sea el “aquí y ahora” que sea, yo estoy disponible, porque soy libre para decidir cómo lo quiero vivir, sin resistencia, con consciencia, con autocuidado  de mi espacio propio,  mimándome emocionalmente, acogiéndome en mi vulnerabilidad, abrazándome para sentirme acompañada.

 

Porque, sea lo que sea  que pase, sea lo que sea que diga y haga el otro, es neutro. Ni positivo, ni negativo y tú tienes la libertad de decidir cómo quieres vivirlo. Porque todo es perfectamente imperfecto y así es perfecto.

 

 

Te abrazo con cariño,

Numen

 

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