“Si somos o no felices depende de la propia armonía interna y no del control que somos capaces de ejercer sobre las grandes fuerzas de universo.”
Mihaly Csikszentmihalyi
La inspiración para la reflexión y la creación no necesita mucho protocolo ni espavientos. Sólo necesita de la propia presencia en lo que acontece, en lo que nos atraviesa en el aquí y ahora, mirando de adentro hacia afuera.
En uno de esos días soleados que me ha regalado el mes de enero junto al mar, pude ver los restos del temporal de las semanas anteriores. Mientras recorría la playa solitaria, iba descubriendo el nuevo paisaje de aquel lugar tan conocido. Podía ver cosas que la tormenta había cambiado de lugar. Cosechas arrancadas del campo tierra arriba y árboles que transformó en otra cosa y yacían silenciosos compartiendo arena con las algas como testigos, de lo que también, había sucedido mar adentro.
Pensé en las veces que las tormentas de la vida también habían agitado mi pecho, arrancando los frutos de la tranquilidad cuando los vientos del cambio giraban el timón ciento ochenta grados hacia cualquier otro lugar. Pensé en las veces que pude desear que no cambiara el tiempo, sólo para no ver desvanecerse el sol de mi consciencia detrás del manto gris del desasosiego, que avanzaba sin piedad desde el horizonte.
¿Cómo somos capaces de agarrarnos a la suave brisa, de los logros, que sopla a favor, y cómo desertamos del barco de nuestro propósito cuando advertimos nubarrones de tormenta en el horizonte?
No sé tú, pero en mis visiones no me he imaginado toda una vida saltando del barco.
Sospecho, que me puedes decir que ante una tormenta es mejor bajar de la embarcación. Sí, yo también lo pensaría como primera opción. Sin embargo, si la cuestión no fuera esa ¿Si la historia fuera que el mar no es el propio elemento natural, que por mucho que se haya aprendido a nadar, eso de surcar los siete mares no es lo nuestro? ¿Si eso de ser una “loba de mar”, como la instagramer o la influencer del momento, no es otra cosa que una forma de alejarnos de quién realmente somos y de lo que sentimos?
Como escribe el Dr. Alonso Puig, “La manera cómo enfocamos nuestra atención puede ser fuente de equilibrio o de desequilibrio en nuestras vidas”.
Podemos encontrarnos de tormenta en tormenta, saltando una y otra vez del barco, frustrarnos ante el abrupto fin del viaje, o por el contrario, podemos parar, mirarnos, escucharnos y reinventarnos. Porque si sustituimos nuestras reacciones automáticas ante lo que vemos y creemos, por respuestas conscientes y elegidas basadas en un verdadero autoconocimiento, podremos disfrutar de la auténtica libertad interior, fluyendo con el acontecer.
El verdadero emprendimiento, es aquel que transitas de adentro hacia afuera, el que siempre será un puerto seguro y una brújula certera, para encontrar el camino de vuelta a casa. Te hablo del emprendimiento emocional, el que te permite reinventarse cuando descubres los filtros mentales, los instrumentos de protección autoconstruidos, los mecanismos de defensa, las creencias y los arquetipos de acción que te condicionan, y así, finalmente desplegar conscientemente tu naturaleza creadora. Aquella que da sentido a tu propósito de vida y te hace brillar en lo que amas ser y hacer. Entonces, sólo entonces, descubres que el sol que siempre habías anhelado, eres tú.
Te abrazo con cariño,
Numen