Espiritualidad femenina

Hace algunos días, los ciclos naturales me hablan de otoño, aunque a veces el calor me puede hacer creer lo contrario. Sin embargo mi biorritmo me invita al recogimiento, a la meditación, a dar espacio a rituales donde me siento sintonizada y próxima a mi sentido de espiritualidad.

 

En el acompañamiento a mujeres, me he encontrado con muchas de ellas, que sentían la necesidad de “conectarse” con su mundo espiritual y su ciclicidad, sin embargo,  hablaban de qué  podían hacer para sentirse conectadas si el día a día a veces no les dejaba tiempo para crear rituales, hacer meditaciones o incluso asistir a algún grupo de desarrollo para mujeres. Es innegable que estamos viviendo un tiempo de revolución y transformación en todos los ámbitos y  el más palpable es el que tiene que ver con la mujer, la tierra y la propia  naturaleza.

 

Hay momentos en que el estrés también llama a mi puerta haciéndose presente.

En estos casos ¿Cómo lo gestiono?

 

Una de las cosas que he aprendido, es que todo lo que hago desde que me levanto hasta que me acuesto, lo puedo transformar en un ritual, esto es, en una acción que me conecte, me aproxime conscientemente al  aquí y ahora, habitando mi cuerpo y dejando que fluya mi respiración. Esto ha generado un espacio en mí  de agradecimiento hacia todo aquello que vivo durante el día. Me ha abierto la mirada hacia el otro, dando lugar al don que cada una trae y desarrolla  en el recorrido de su camino de evolución.

Sé que no podría sentirme así si no dejara espacio a la incertidumbre, a lo transitoriedad de la vida, la fugacidad del momento y  la finitud del tiempo. Paradójicamente cuando esto ocurre, el tiempo parece alongarse, entonces creo espacios en mi agenda para sumergirme en un lugar de creación y arte.  Se podría decir que “para ver la luz más brillante, hay que integrar la sombra”.

 

Aquí te  comparto algunas de las cosas que tienen lugar en mi vida y nutren mi espiritualidad desde la consciencia,  presencia y agradecimiento, ayudándome a habitar mi cuerpo de mujer, ubicándome a las puertas de lo sagrado para abrazar mi tranquilidad, mi paz interior, mi serenidad, mi alegría, mi placer y mi disfrute.

 

1.- Espacios de introspección y conexión

  • Pongo en mi lista de prioridades, dedicar un espacio diario a la respiración consciente como la respiración ovárica y expresar a través del trazo y el color cómo me siento ese día.
  • Otra forma de inspirarme bienestar son los rituales de autocuidado, sea un automasaje, la preparación de una comida deliciosa o un baño purificante con sal gruesa y aceites esenciales con mi música preferida.
  • Durante la semana “abro” espacios en mi agenda para hacer lo que me plazca en el momento que lo necesite, como callejear, ir a ver una exposición o simplemente sentarme en contemplación. Esto me acerca mucho a la vivencia de libertad y autoescucha.
  • Los mensajes del “Universo” siempre me vienen bien. Suelo usar un oráculo inspirador como las cartas de los Ángeles o el de la Diosa Triple o algún libro de frases o texto motivador, abriendo una página al azar, dejándome sorprender y atravesar por lo que leo.

 

 

2.- Círculo de Mujeres

Algo que me nutre muchísimo es crecer en tribu,  así que participo en encuentros regulares con otras mujeres emprendedoras, artistas y personalmente coordino un Círculo de Mujeres (Mujeres en Círculo) donde abro el espacio al estudio de los arquetipos femeninos, al autocuidado y desarrollo personal desde la Arteterapia.

 

3.- Llenándome de energía

Soy muy consciente de la importancia del cuidado del cuerpo en todos los niveles. Así que cuido mucho mi alimentación,  siguiendo una dieta vegetariana/vegana, tomo mis complementos nutricionales según cada estación del año. Dedico un espacio diario para la respiración ovárica, practico yoga, meditación, salgo al encuentro de la naturaleza y me lleno de arte, pintando, ilustrando o simplemente atendiendo mis emociones a través de la Arteterapia.

 

Cada una de nosotras es única, por tanto encuentra tu manera, tu camino de regreso a “casa”. Lo que importa realmente es que lo hagas desde la coherencia, es decir donde el pensar, sentir y el hacer vayan de la mano, enfocados en la misma dirección.

 

Deseo que disfrutes de tu espiritual compañía.

 

 

 

 

 

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