Espacio para ser - Teresa Numen
16040
post-template-default,single,single-post,postid-16040,single-format-standard,bridge-core-1.0.2,cookies-not-set,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1400,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-21.6,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

Espacio para ser

Espacio para ser

La vida es una espiral infinita de acontecimientos, con bucles abiertos y otros tan cerrados que  obliga a encogerse tanto que, a veces, ni el aire puede circular. Entonces piensas que no puede haber una curva más estrecha que esta y después de otros cuantos bucles más, llega otro más estrecho, más apretado, más asfixiante.

 

Son tiempos revueltos, donde Saturno, alias Cronos, devora sus hijos y Plutón, el rey del inframundo, nos lleva a nuestras sombras más profundas, a las curvas más cerradas, al suelo más duro y frío, de donde crees que no te podrás levantar porque ya las piernas te fallan, mientras contemplas tus manos llenas de infinitas  tareas  por hacer y las costuras de tu cuerpo a jirones sin saber muy bien en dónde ni cuándo te desconectaste de ti.

 

¿Lo has sentido alguna vez?

 

No hablo de esa parte de ti que se quedaría sentada porque ya no puede más, de la que se exige callar cuando las palabras llegan a la garganta como la lava de un volcán, la que se tapa la cabeza con las sábanas como un avestruz porque creemos que el paraguas que nos resguarda de la lluvia, sólo sirve para atraer aún más los rayos y centellas de las tormentas emocionales fulminándonos al instante. Hablo de esa voz que te susurra que tú puedes, de esa luz cálida que se cuela por la ventana de tu corazón que te sosiega y acuna. Hablo de eso que sientes cuando decides que estás primero, que tu vida es tuya, que si no eres la protagonista de tu guión ¿Quién lo será? Hablo de esa parte de ti que es capaz de percibir el sol detrás de la tormenta, que hay un suelo donde pisar después del salto al vacío, que hay aire suficiente en los pulmones hasta salir a la superficie, que hay donde sostenerse en todo puente. Hablo de esa parte de ti que se sabe acompañada aunque esté a mil kilómetros de la persona más cercana. Esa parte de ti que espera paciente a ser incluida y escuchada. Llámala como tú quieras, fe, agradecimiento, intuición, consciencia, alma, espíritu, aliento de vida o como sientas. Lo que sí te puedo decir es que cuando NO te dejas sola, ésta parte de ti fluye, se manifiesta, de reconecta contigo misma y tu sabiduría infinita de mujer.

 

A mí me gusta nombrarla revelación intuitiva creativa, es un nombre muy largo para definir esa epifanía que hace vibrar mi cuerpalma, guiándome hacia mi territorio interno de reencuentro conmigo misma.

 

Propuesta 

Quiero compartir contigo una actividad arteterapéutica para que te acompañes de vuelta a tu centro.

 

Para esta propuesta vas a necesitar un folio, cartulina o cualquier papel del que dispongas que sea  grande (preferiblemente) y ceras de colores.

 

Busca un lugar donde puedas estar a solas o por lo menos que no te vayan a interrumpir durante un rato. Dispón el material en una mesa o a ser posible en el suelo, este es un territorio que te ayudará a conectar con las emociones más fácilmente. Sentada en una posición cómoda, con el material frente a tí, cubre tus ojos con un antifaz o pañuelo (para poder desconectar de los estímulos visuales). Respiras varias veces poniendo todos los sentidos a “mirar” hacia tu interior (escuchando el latido de tu corazón, el sonido de tu respiración, los borborigmos de tus entrañas…) para luego dejarte sentir dentro de tu propia piel y en lo que estás emocionalmente en ese momento. Deja que los pensamientos pasen como nubes, no te apegues a ellos, sino date cuenta qué te hacen sentir.

Ahora tantea y coge una cera con la manos no dominante y dibuja o garabatea aquello que surja o que te sugieren tus emociones. Tómate el tiempo que necesites. No te preocupes por el resultado final, sino por aquello que te va ocurriendo durante el proceso.

Cuando termines, haz unas cuantas respiraciones profundas y enciende una luz suave para no salir de repente y “rearmarte”. Observa tu dibujo (tu obra) ves girando el papel para mirarlo desde todos los ángulos. Sin ninguna otra intención que estar en el momento presente, sintiendo y respirando.

¿Qué título le pones a tu obra? ¿Ese título tiene relación con alguna parte de tu vida actual? ¿Emocionalmente cómo te encuentras? Si lo deseas escribe en tu libreta creativa tus insights o de aquello que te has dado cuenta.

Sea cuales sean las emociones, lo importante es que le das un espacio para que sean sentidas y transitadas. Esto lleva inexorablemente a estar presente en el aquí y ahora, dándote un lugar para ser.

 

Te abrazo con cariño,

Numen

 

No hay comentarios

Escribe un comentario: