Celebrando la luz

El Solsticio de Invierno es astrológicamente lo que los celtas llamaban la celebración de Yule o Año Nuevo. Ésta era una fiesta pagana donde se daba la bienvenida al renacimiento del sol, ya que es a partir de esta noche (que es la más larga del año) que cada día la luz solar va ganando un poquito más de espacio, haciéndose los días más largo y las noches más cortas.

De hecho todas las culturas de una forma u otra  celebran esta fecha y sobretodo haciendo uso de imágenes de luz como es el  encendido de un menorah en la tradición judía o colocando las luces en el árbol de  Navidad o en Cataluña celebrando el “caga tió”, como reminiscencia del tronco que los Celtas quemaban esa noche.

Nosotras daremos la bienvenida celebrando las cosas importantes de nuestra vida, de una forma íntima, invocando la energía de la luz para liberar las limitaciones de este año que dejamos y convocar las oportunidades del que se inicia.

 

Para esta celebración harás una ducha de purificación/limpieza, prepararás tu “altar” y harás la visualización.

 

Para ello necesitarás del siguiente material:

  • Elementos del bosque (piñas de pino, bellotas, alguna ramita, hojas…)
  • Mandarinas para el altar
  • Una hoja de papel en blanco
  • Un lápiz o bolígrafo
  • Una vela blanca (cuida que tenga una protección de cristal porque la dejarás encendida hasta que se consuma)
  • Cerillas
  • Piel de mandarinas.
  • Y todo lo que necesites para hacer estar cómoda (manta, cojín…)

 

Para la ducha de purificación y limpieza:

Hazte con la piel de siete mandarinas como símbolo de la sabiduría y consciencia. Hierve la piel de las mandarinas, en unos tres litros de agua y entre las 19h y 23h date una ducha como de costumbre. Al finalizar vierte el agua de las mandarinas por rostro y cuerpo, cabeza incluida si te has lavado el pelo. Ponte ropa cómoda y disponte a preparar el altar.

¿Por qué la mandarina?

La piel de la mandarina tiene aceite esencial, considerado un antiséptico natural y antidepresivo. En el ámbito mágico, aleja las energías densas, limpia el aura y aporta luz al alma.

 

Altar:

Despeja la superficie donde hayas decidido ubicarlo, piensa que es temporal. Coloca la vela en el centro y rodéala de las mandarinas, las piñas, ramitas y hojas. Dejando unos centímetros  entre estos elementos y la vela (por precaución)

En este altar puedes poner otros elementos que para ti sean importantes como piedras, imágenes de maestros que te inspiren o tu moodboard o mapa del tesoro.

Ah! Y recuerda tener las cerillas a mano.

 

Para la visualización:

Te propongo que no la hagas acostada, corres el riesgo de quedarte dormida. Opta por una superficie cómoda en una silla, sillón, sofá o en el suelo con cojines. Si eres friolera, ten en cuenta de usar una mantita para taparte.

Ahora cuando tengas todo dispuesto, coge la hoja blanca de papel y recórtala en 21 tiras. En cada una de ellas vas a escribir 7 deseos/objetivos/bendiciones para ti, 7 para familiares y amigos y 7 para la humanidad y los dejas a mano.

Una vez que hayas hecho la visualización y cuando te lo indique en ella, irás cogiendo cada papelito, leyendo en voz alta cada frase (audible sólo para ti) y doblando cada uno de ellos y los pondrás entre la fruta de tu altar.

 

Te deseo un buen encuentro contigo misma en este espacio ritual personal y que el nuevo ciclo te traiga mucha luz para tus deseos.

 

Te abrazo con cariño,

Numen

 

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